Jesús a Ellos

Publicado: mayo 7, 2012 en Palabra De Animo
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Un misionero, perdido en el mar, llegó al borde de una remota aldea nativa. Medio muerto por la exposición, el hambre y el agua de mar, los nativos cuidaron de su salud. Vivió con ellos 20 años; nunca hizo una confesión de fe, no hay canciones, no sermones, no hay escrituras; pero atendió a los enfermos por largas noches, dio alimentos a los hambrientos, visitó a los solitarios, enseñó el inculto, tomó el lado de aquellos que habían sido agraviados.

Después de 20 años, llegaron algunos misioneros y predicaron sobre un hombre llamado a Jesús. “Ha vivido entre nosotros durante muchos años; ven y te lo mostraremos.” Y llevaron a los misioneros a la choza del misionero perdido.
San Francisco de Asís dijo una vez: “prediquen el Evangelio en todo momento y cuando sea necesario utilizar palabras. (él nunca lo dijo directamente, pero el concepto está en sus enseñanzas).

Por esto algunos dirían que no necesitamos predicar verbalmente el Evangelio a las personas perdidas, sólo necesitamos compartir el Evangelio en nuestro estilo de vida. La idea es que cuando la gente vea cómo estamos actuando, querrán escuchar el Evangelio, porque quieren saber lo que “nos hace diferentes.”
Sin embargo, ninguno de nosotros es perfecto y hasta un desliz puede destruir nuestro “testimonio” o darles “una excusa” para no seguir a Dios.
Tenemos que aprovechar las oportunidades para compartir la palabra de Dios (predicar) con los demás

Aquí hay algunas escrituras para entender que esta idea de que bastan las acciones, no son todo lo que necesitamos.
Amigos por favor miren estos esta esta semana y consideran.
Marcos 16:15 / Mateo 5:1-2 / I Corintios 9:16 y Romanos 9:14

2 pensamientos cerrados:

1. si abandonamos el modelo bíblico para difundir el Evangelio (Romanos 9:14) cómo escuchará la gente? ¿Cómo se contagiaran? Si usted saca la predicación verbal del libro de Los Hechos, entonces el libro de Los Hechos no existe. Dios ha nos ha demandado predicar o más simple… compartir.

2. Predicar el Evangelio sin vivir el estilo de vida de Jesucristo, es la definición de hipocresía. El Espíritu Santo puede usar nuestro estilo de vida, para mostrar, a la gente, a Jesús en nosotros y esto puede ser una fuerte e irremplazable herramienta de testimonio.

Punto: necesitamos ambos – no puede separarlos.

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