¿De dónde vienen los bebés?

Publicado: septiembre 24, 2012 en Palabra De Animo
Estábamos teniendo una comida común en casa cuando mi hija de 5 años de edad, hizo una pregunta al azar. De la nada, dice, “Así que, cuando estás casada, ¿Dios los sorprende y pone al bebé en vosotros?”
Con el tenedor en el aire, entre el plato y la boca, tuve que obligarme a mirarla con cara seria. “Pues sí, querida, eso es exactamente lo que sucede.” Soy una buena madre, y yo no quería traumatizarla con más información de lo que pensaba que podía manejar a los 5 años. Después de todo, todavía no usamos los nombres anatómicos correctos de las partes del cuerpo en nuestro hogar.

Pero el apóstol Santiago no estaba tan preocupado por la tierna inocencia de sus lectores cuando escribió su descripción de cómo un “bebé pecado” da a luz. En Santiago 1:14-15 escribió:

“La tentación de ceder ante el mal viene de nosotros y sólo de nosotros. No tenemos a nadie a quien culpar sino a la concupiscencia, que nos seduce y surge de nuestros propios deseos. La concupiscencia una vez concebida da a luz un bebé: el pecado! El pecado crece hasta la edad adulta, y se convierte en un verdadero asesino. “(La versión del mensaje)

Otras versiones dicen cuando somos arrastrados y seducidos por nuestros propios malos deseos, entonces el pecado es concebido. Dios no nos tienta. Satanás ha existido el tiempo suficiente, viendo la raza humana, que es un experto en encontrar nuestras debilidades. Con un poco de profundidad sondeando y hurgando, él rápidamente descubre tus puntos de presión. Es entonces cuando ataca… no de frente, sino de lado. Astuto, atractivo, fácil y reservado”¿Con que Dios os ha dicho que no podían comer de cualquier fruta en el jardín?” Ese arpía, viejo Dios. Él no quiere que usted tenga algo de diversión. Con cebo y anzuelo es atrapado. Luego puede arrastrarle lejos y violar su espíritu.
Cuando, a causa de vuestras pasiones y deseos más abre la boca y traga ese anzuelo, Ud. concibe. Como el cigoto/huevo se convierte en bebé, así una pequeña lujuria se convierte en pecado.

Dios le dijo a Caín, hermano de Abel y el primogénito de Adán y Eva, “el pecado está a la puerta esperando a saltar sobre ti, pero tú debes dominarlo!” En el caso de Abel, una mala actitud lo llevó a los celos y a odiar a su hermano, lo cual lo condujo al asesinato. Cuando el pecado crece se convierte en un verdadero asesino. Puede matar a otros, pero siempre te va a matar.

No puede esconder ese bebé pecado que detrás de su pequeña hoja de parra. Dios lo ve todo. Dios conoce sus pensamientos incluso antes de que usted lo haga. No, la única manera de matar al bebé pecado es exponiéndolo. Deséchelo fuera del refugio de su cálido abrazo. El arrepentimiento es la única cosa que puede detener este mortal ciclo espiritual. “El arrepentimiento” no es una palabra popular, pero es la única cura para el anzuelo que tragó. Dígale a Dios Padre lo que ha hecho. Dígale que lo siente y pídale que lo perdone. Dios se acerca al corazón contrito y humillado. La caña cascada no lo quebrará. Arrepiéntase y Él le perdonará y sanará.

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